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Tromboflebitis Pélvica Séptica: Causas, Síntomas y Tratamiento

Revisado médicamente por Sofia Rossi, MD
Tromboflebitis Pélvica Séptica: Causas, Síntomas y Tratamiento

Puntos clave

  • Tromboflebitis de la vena ovárica: Un coágulo localizado e infección en una vena ovárica (generalmente la derecha).
  • Tromboflebitis Séptica Pélvica Profunda: Una coagulación más difusa que involucra múltiples venas pélvicas más pequeñas. Esta forma es más difícil de visualizar en imágenes.

Introducción

Imagine a una madre reciente que, después de un parto difícil, desarrolla una fiebre persistente que no responde a los antibióticos habituales. Los médicos realizan pruebas y descubren un culpable inusual: un coágulo de sangre infectado en sus venas pélvicas, una condición conocida como tromboflebitis pélvica séptica (TPS).

La tromboflebitis pélvica séptica, a veces llamada trombosis de la vena ovárica posparto o tromboflebitis puerperal de la vena ovárica, es una complicación rara que generalmente ocurre después del parto o de una cirugía pélvica. "Tromboflebitis" significa inflamación de una vena debido a un coágulo de sangre, y "séptica" indica una infección asociada. En la TPS, una infección en la región pélvica se extiende a las venas cercanas, causando un coágulo que también se infecta.

“Siempre consideramos la tromboflebitis pélvica séptica en pacientes posparto con fiebre persistente. El reconocimiento y tratamiento tempranos pueden salvar vidas.” – Dra. Jane Smith, Ginecóloga y Obstetra.

Aunque la TPS es poco común, es importante que las mujeres en posparto y los proveedores de atención médica la conozcan. El tratamiento oportuno puede curar la afección y prevenir complicaciones graves.

*Video: Una descripción general de la trombosis de la vena ovárica, una forma común de tromboflebitis pélvica séptica.*

¿Qué es la Tromboflebitis Pélvica Séptica?

La tromboflebitis pélvica séptica es una inflamación de las venas pélvicas debido a un trombo (coágulo de sangre) infectado. Afecta más comúnmente a las venas ováricas, que drenan la sangre de los ovarios. En aproximadamente el 80-90% de los casos, la vena ovárica derecha se ve afectada, probablemente debido a diferencias anatómicas. Históricamente, la TPS era conocida como una causa de fiebre posparto persistente que no se resolvía solo con antibióticos.

Diagrama de las venas pélvicas femeninas Imagen: Diagrama de las venas pélvicas femeninas. La tromboflebitis pélvica séptica a menudo implica un coágulo en la vena ovárica, típicamente en el lado derecho.

¿Cuándo y por qué ocurre?

La TPS generalmente ocurre después del parto (posparto), especialmente después de una cesárea, y a veces después de una cirugía pélvica (como una histerectomía). Esto es lo que suele suceder:

  1. Después del parto, las bacterias pueden proliferar en la región pélvica, especialmente si hay una infección del revestimiento uterino (endometritis).
  2. Estas bacterias pueden invadir la pared de una vena cercana, como la vena ovárica.
  3. La infección causa una inflamación que desencadena la formación de un coágulo de sangre (tromboflebitis).
  4. El propio coágulo se convierte en un reservorio para la infección, definiéndolo como tromboflebitis pélvica séptica.

¿Qué tan común es?

La TPS es bastante rara, con estimaciones que van de 1 en 3,000 a 1 en 10,000 partos. Puede ocurrir hasta en el 1-2% de las mujeres que desarrollan endometritis posparto grave.

Dos formas de TPS

La literatura médica a veces describe dos formas:

  • Tromboflebitis de la vena ovárica: Un coágulo localizado e infección en una vena ovárica (generalmente la derecha).
  • Tromboflebitis Séptica Pélvica Profunda: Una coagulación más difusa que involucra múltiples venas pélvicas más pequeñas. Esta forma es más difícil de visualizar en imágenes.

Ambas formas se manejan de manera similar, y la tromboflebitis de la vena ovárica es la presentación más común.

Causas y Factores de Riesgo

La TPS es causada por una combinación de infección y factores que promueven la coagulación, conocida como la tríada de Virchow:

  • Hipercoagulabilidad: El embarazo y el período posparto hacen que la sangre se coagule más fácilmente para prevenir hemorragias durante el parto.
  • Estasis venosa: La movilidad reducida y el útero agrandado pueden ralentizar el flujo sanguíneo en las venas pélvicas.
  • Lesión endotelial e infección: El trauma del parto o la cirugía puede dañar los vasos sanguíneos. Si las bacterias de una infección uterina invaden una vena, causan una inflamación que desencadena la formación de coágulos.

Factores de Riesgo Comunes para la TPS

  • Infección uterina posparto (Endometritis): El mayor factor de riesgo, especialmente después de una cesárea.
  • Parto por cesárea: El riesgo de infección y formación de coágulos es mayor con la cirugía.
  • Trabajo de parto prolongado o difícil: Aumenta el riesgo de infección y trauma pélvico.
  • Partos múltiples o útero grande: Puede estirar y comprimir las venas pélvicas.
  • Cirugía pélvica: Procedimientos como la histerectomía rara vez pueden conducir a la TPS si ocurre una infección posquirúrgica.
  • Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP): Una EIP grave puede, en casos raros, causar TPS incluso en personas que no están en período posparto.

La TPS casi nunca ocurre sin una infección asociada.

Síntomas y Signos

Los síntomas de la TPS pueden imitar otros problemas posparto, lo que dificulta su diagnóstico. Las características clave incluyen:

  • Fiebre persistente: Este es el síntoma distintivo. La fiebre continúa por más de 48-72 horas a pesar de los antibióticos de amplio espectro, a menudo con picos intermitentes. Los escalofríos y el malestar general son comunes.
  • Dolor pélvico o abdominal bajo: A menudo localizado en un lado, frecuentemente en el cuadrante inferior derecho si la vena ovárica derecha está involucrada.
  • Masa o sensibilidad abdominal en el lado derecho: Ocasionalmente se puede palpar una masa sensible, similar a una cuerda (la vena trombosada) en el abdomen inferior derecho.
  • Taquicardia (frecuencia cardíaca rápida): El pulso suele estar elevado debido a la fiebre y la infección.
  • Síntomas de embolia pulmonar (en casos graves): Si un trozo del coágulo viaja a los pulmones, puede causar dolor en el pecho, dificultad para respirar y tos. Esta es una complicación que pone en peligro la vida.

La principal señal de alerta es una fiebre que no se resuelve con el tratamiento antibiótico estándar.

Diagnóstico

Diagnosticar la TPS es un desafío y a menudo un proceso de exclusión después de descartar causas más comunes de fiebre posparto como endometritis, infecciones del tracto urinario e infecciones de heridas.

Sospecha Clínica

El diagnóstico a menudo comienza al reconocer el patrón de una fiebre posparto que no responde a los antibióticos. Históricamente, el diagnóstico se confirmaba si la fiebre se resolvía después de iniciar anticoagulantes.

Estudios de Imagen

Las imágenes modernas pueden visualizar directamente el coágulo:

  • Tomografía computarizada (TC): Una TC de abdomen y pelvis con contraste es uno de los métodos más efectivos para detectar una trombosis de la vena ovárica.
  • Resonancia magnética (RM): Una RM con contraste es otra excelente herramienta, especialmente si el contraste de la TC está contraindicado.
  • Ecografía: Aunque es menos sensible que la TC o la RM, la ecografía a veces puede detectar un coágulo en la vena ovárica, especialmente en el lado derecho.

Tomografía computarizada que muestra una vena ovárica derecha trombosada Imagen: Tomografía computarizada que muestra una vena ovárica derecha trombosada (flecha) en una paciente posparto. (Imagen cortesía de Radiopaedia.org, Caso rID: 32240)

Pruebas de Laboratorio

El trabajo de laboratorio puede respaldar el diagnóstico, pero no es definitivo:

  • Hemograma: A menudo muestra un recuento elevado de glóbulos blancos (leucocitos).
  • Hemocultivos: Pueden ser positivos para bacterias, pero también pueden ser negativos.
  • Marcadores inflamatorios: La proteína C reactiva (PCR) y la VSG suelen estar altas.
  • Dímero-D: Suele estar elevado debido al coágulo, pero también está normalmente elevado en el período posparto, lo que lo hace no específico.

Tratamiento

El tratamiento para la TPS se dirige tanto a la infección como al coágulo de sangre.

1. Terapia con Antibióticos

Se utilizan antibióticos intravenosos (IV) de amplio espectro para cubrir la amplia gama de bacterias que causan infecciones posparto. Los regímenes comunes incluyen:

  • Clindamicina y Gentamicina: Una combinación estándar para la endometritis.
  • Piperacilina-tazobactam o un carbapenémico: Se utiliza para una cobertura más amplia o casos más graves.

Los antibióticos se administran típicamente durante 7-10 días, a veces haciendo la transición de la medicación IV a la oral para completar el tratamiento.

2. Anticoagulación

Los anticoagulantes son cruciales para detener el crecimiento del coágulo, ayudar al cuerpo a disolverlo y prevenir la embolia pulmonar.

  • Heparina IV o Heparina de Bajo Peso Molecular (HBPM): El tratamiento generalmente se inicia con un anticoagulante inyectable como la heparina no fraccionada o la enoxaparina (HBPM).
  • Transición a un anticoagulante oral: Las pacientes pueden pasar a un medicamento oral como la warfarina durante el resto del tratamiento.
  • Duración: La anticoagulación generalmente continúa durante 6 semanas a 3 meses, similar al tratamiento para una trombosis venosa profunda (TVP).

3. Cuidados de Soporte

Las pacientes a menudo reciben cuidados de soporte en el hospital, incluyendo:

  • Control de la fiebre con medicamentos como el paracetamol.
  • Líquidos intravenosos para la hidratación.
  • Alivio del dolor.
  • Monitoreo de complicaciones.

4. Intervenciones Raras

La cirugía rara vez es necesaria, pero puede considerarse en casos extremos en los que la terapia médica falla. Se puede colocar un filtro de VCI, que atrapa los coágulos antes de que lleguen a los pulmones, si la anticoagulación está contraindicada.

La combinación de antibióticos y anticoagulación es altamente efectiva. La fiebre de una paciente a menudo se resuelve dentro de las 48-72 horas posteriores al inicio de la heparina.

Recuperación y Pronóstico

Con un tratamiento oportuno, el pronóstico para la TPS es excelente. La mayoría de las mujeres se recuperan por completo sin consecuencias a largo plazo.

Cronología de la Recuperación

  • En cuestión de días: La fiebre y el dolor suelen mejorar en 2-3 días después de iniciar el tratamiento.
  • Varias semanas: El cuerpo disuelve gradualmente el coágulo en 4-6 semanas. La anticoagulación a menudo se suspende después de 6 semanas a 3 meses.
  • A largo plazo: Generalmente no hay problemas de salud duraderos. La fertilidad por lo general no se ve afectada.

Complicaciones Potenciales si no se Trata

  • Embolia Pulmonar (EP): El riesgo más grave, donde un trozo del coágulo viaja a los pulmones.
  • Extensión del coágulo: El coágulo podría crecer hacia venas más grandes.
  • Infección persistente/Absceso: La infección podría extenderse o formar un absceso que requiera drenaje.

Futuros Embarazos

Haber tenido TPS una vez puede colocarla en un mayor riesgo de coágulos en futuros embarazos. Su médico puede recomendar medidas preventivas, como inyecciones profilácticas de heparina, después de partos posteriores.

¿Se puede prevenir la Tromboflebitis Pélvica Séptica?

No hay una forma garantizada de prevenir la TPS, pero ciertas medidas pueden reducir el riesgo:

  • Prevenir y tratar las infecciones rápidamente: Administrar antibióticos profilácticos durante las cesáreas es una práctica estándar. Cualquier signo de infección posparto (fiebre, secreción maloliente) debe informarse de inmediato.
  • Movilización temprana: Levantarse y caminar poco después del parto ayuda a mejorar el flujo sanguíneo y a reducir el riesgo de coágulos.
  • Hidratación: Mantenerse bien hidratada es importante para la salud circulatoria.

La conciencia tanto entre las pacientes como entre los proveedores es clave para detectar cualquier posible complicación a tiempo.

Perspectivas y Citas de Expertos

Dra. María González, MD, Especialista en Medicina Materno-Fetal: "La tromboflebitis pélvica séptica es poco común, pero es algo que tenemos presente para una paciente posparto con fiebre. El escenario clásico es una mujer que tuvo un parto difícil o una cesárea, desarrolla endometritis, está con los antibióticos correctos, pero la fiebre no cede. Es entonces cuando decimos, de acuerdo, busquemos un coágulo en la vena ovárica."

Dr. Alan Thompson, MD, Radiólogo: "Desde la perspectiva de un radiólogo, identificar una trombosis de la vena ovárica en una tomografía computarizada es crucial porque cambia el manejo. Si veo una vena ovárica dilatada con un coágulo en una mujer posparto, llamo al equipo de obstetricia de inmediato. Sabemos que agregar anticoagulación al régimen de tratamiento probablemente curará a la paciente."

Recursos y Lecturas Adicionales

  • Radiopaedia – Trombosis de la Vena Ovárica: Un artículo con ejemplos de imágenes de la trombosis de la vena ovárica. (Artículo de Radiopaedia)
  • Manual Merck (Profesional) – Tromboflebitis Pélvica Séptica: Una descripción profesional de la afección. (Manual Merck)
  • Medscape – Tromboflebitis Pélvica Séptica: Un artículo detallado destinado a profesionales de la salud. (Referencia de Medscape)
  • Artículo de Revisión (PDF): "Tromboflebitis pélvica séptica: una revisión de la literatura" – Una revisión de acceso abierto de los Institutos Nacionales de Salud. (Descargar PDF vía PMC)
  • Wikipedia – Trombosis de la vena ovárica: Una descripción general que se superpone con la TPS. (Wikipedia)

Conclusión

La tromboflebitis pélvica séptica es un diagnóstico raro pero crítico del que hay que estar consciente en el período posparto. Aunque representa una complicación grave, la buena noticia es que es altamente tratable una vez reconocida. La mayoría de las mujeres se recuperan rápida y completamente con una combinación de antibióticos y anticoagulantes.

Si ha dado a luz recientemente, preste mucha atención a su cuerpo. Una fiebre alta persistente, dolor intenso o cualquier síntoma que no se sienta bien debe motivar una llamada a su proveedor de atención médica. Abogar por su salud haciendo preguntas puede asegurar que condiciones raras como la TPS sean consideradas y diagnosticadas a tiempo.

Descargo de responsabilidad: Este artículo es solo para fines informativos y no constituye un consejo médico. Si tiene preocupaciones sobre su salud, por favor consulte a un profesional de la salud calificado.

Sofia Rossi, MD

Sobre el autor

OB-GYN

Sofia Rossi, MD, is a board-certified obstetrician-gynecologist with over 15 years of experience in high-risk pregnancies and reproductive health. She is a clinical professor at a top New York medical school and an attending physician at a university hospital.